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El diaconado femenino no es suficiente

La propuesta de la Iglesia española de que la mujer asuma más puestos de responsabilidad a nivel pastoral y ministerial recogida en el documento de trabajo Hacia octubre de 2024 de la última Asamblea Sinodal de la Conferencia Episcopal Española (CEE) se ve como “un paso adelante”, pero “insuficiente” por parte de colectivos de mujeres vinculadas a la Iglesia. Valoran positivamente que se abra la puerta al diaconado femenino pero reconocen que todavía queda mucho camino para lograr la plena igualdad.

El documento, que recoge las aportaciones realizadas por las diócesis españolas y una veintena de instituciones eclesiales, reconoce la poca visibilidad de la mujer a pesar de su “abrumadora mayoría en la vida de la Iglesia” y considera “prioritaria” su presencia activa en todos los ámbitos, ya sea en órganos de participación, formación y decisión, así como asumiendo tareas de responsabilidad pastoral y ministerial.

“La piedra de toque es el ministerio ordenado de la mujer, un tema pendiente de resolver”, dice Neus Forcano

Aunque la CEE no concreta en ese documento cuáles serían estos puestos, la hoja de trabajo propone “reflexionar sobre el posible acceso de la mujer al diaconado”. Una figura, la del diaconado permanente masculino, formado por seglares, ampliamente extendida. Los hombres diáconos, tras su ordenación, hoy en día pueden bendecir, casar, bautizar o dar la comunión. Lo que no pueden es presidir la misa, ni consagrar ni tampoco confesar, funciones que sí ejercen los curas.

“Cualquier paso adelante que haga la Iglesia en este sentido, como el diaconado femenino, es positiva, pero no nos podemos quedar quietas; esto no se termina aquí, la piedra de toque es el ministerio ordenado, que es el tema que queda pendiente de resolver”, explica Neus Forcano, miembro de Alcem la Veu, una coordinadora de mujeres creyentes de distintas diócesis catalanas que abogan por tener las mismas oportunidades de acceso a todas las funciones y ministerios. “Los carismas no distinguen sexos”, dice Forcano.

Forcano: “Los cambios de calado -igualdad  en la Iglesia Católica- llegarán más bien desde la base que desde la jerarquía eclesial”

Sobre la posibilidad de que las mujeres puedan oficiar misa, Forcano asume que no se resolverá en el próximo Sínodo de Obispos, convocado por el papa Francisco, y cuya fase final tendrá lugar en Roma en octubre de 2024. Forcano lamenta que la Iglesia Católica no haya aceptado aún ese escenario. “Que no se haya resuelto es doloroso, aquí todavía queda mucho camino por hacer”, explica y cree que los cambios de calado –la igualdad entre hombres y mujeres en la Iglesia Católica- llegarán “más bien desde la base” que desde la jerarquía eclesial.

La teóloga Adelaide Baracco también ha recibido la propuesta de la Iglesia española de dar un mayor protagonismo a la mujer como “un pequeño paso hacia delante”, aunque lamenta la “ambigüedad” del discurso. “Lo que probablemente hará el Vaticano será conceder el diaconado a las mujeres, pero sin ordenación, será una forma rebajada del diaconado masculino”, explica la teóloga de índole progresista, coautora junto a la también teóloga María José Arana, del libro Mujeres sacerdotes ¿cuándo? , en el que abordan la necesidad de abrir la puerta al sacerdocio femenino.

“Hasta la Iglesia ortodoxa, que era todavía más reacia, nos ha pasado por delante”, afirma Baracco

Baracco explica que ya en la iglesia primitiva existían diaconisas ordenadas, algo que se perdió en el siglo IV y destaca la reciente ordenación de una diaconisa en la República de Zimbabue por parte del patriarcado ortodoxo de Alejandría. “Hasta la Iglesia ortodoxa, que era todavía más reacia, nos ha pasado por delante”, afirma Baracco.

Muy crítica se muestra la carmelita descalza Anna Seguí que ve ese gesto de la Iglesia española como “totalmente insuficiente”. “Apelo al pleno derecho de la ­mujer y mientras no sea así, el ­resto son concesiones para tenerla contenta, conformada y hacerla callar”, subraya. Entiende que sin consagración sacerdotal, la mujer sigue estando “excluida” e indica que “la exclusión es una violación del reino de Dios”. “Nos han robado ese derecho”, apos­tilla.

Silvia Martínez cree que la Iglesia debería abrir la posibilidad de que las mujeres puedan oficiar misa

También Silvia Martínez Cano, miembro de la Asociación de Teólogas Españolas, reconoce las “buenas intenciones” de la Iglesia en relanzar la reflexión sobre el diaconado femenino, aunque está por definir qué tipo de diaconado se acabará aplicando si es que se concede finalmente esa posibilidad. Considera que el diaconado femenino de los primeros siglos, que se orientaba a dar servicio solo a las mujeres, no se adapta al tiempos actuales. Las otras dos posibilidades pasan por un diaconado permanente, donde mujeres y hombres den servicio indistintamente, o que las mujeres accedan al ministerio del orden.

Considera que la Iglesia debería abrir la posibilidad de que las mujeres puedan oficiar misa. “Si hablamos de correspondencia e igual dignidad, supone que nos valoramos por los talento y no por nuestro sexo”, afirma. Martínez indica que “los signos de los tiempo piden seguir avanzando y de forma más rápida” de lo que se ha hecho hasta ahora.


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