Rosemary Radford Ruether, in memoriam


El pasado 21 de mayo murió la teóloga feminista y de la liberación Rosemary Radford Ruether a los 85 años. No fue una teóloga católica cualquiera. Su trabajo fue decisivo para configurar una nueva forma de abordaje de la teología teniendo en cuenta la perspectiva de género vinculada a la justicia y la pobreza, tres valores que hoy reconocemos como signos de los tiempos. Su hermenéutica influyó en generaciones de hombres y mujeres que se comprometieron por la causa de la justicia para las mujeres, las pobres de este mundo, las racionalizadas y las más vinculadas a a Tierra. Radford Ruether logró combinar dos dimensiones de la teología que no siempre están en armonía: la investigación y producción académica —fue profesora investigadora en la universidad— y el activismo como forma de hacer presente el Reino De Dios en el mundo.

Formada en una teología clásica, supo analizar con delicadeza y rigor la propia tradición para señalar en ella sus defectos patriarcales y ofrecer alternativas liberadoras y justas para una teología que necesitaba ser repensada. Entre sus muchas publicaciones (36 libros sin nombrar artículos y otras publicaciones) destaca Sexism and God-Talk (1983), el manual ecofeminista Gaia and God (1992), Women Healing Earth: Third-World Women on Ecology, Feminism, and Religion (1996) o el más reciente Feminist Theologies: Legacy and Prospect (2007). Con sus escritos y su presencia en distintas universidades como la Universidad de Howard (1965-1975), el Seminario Teológico Evangélico Garrett (1976 a 2002), la Harvard Divinity School, el Princeton Theological Seminary, la Yale Divinity School y la Universidad Sir George Williams de Montreal, influyó en muchos y muchas estudiantes de teología que pudieron abrir su mente y avanzar hacia una teología más inclusiva y más justa.


Su compromiso con el feminismo hace de su legado intelectual uno de los más ricos, profundos y con mayor alcance de estos últimos 60 años

Terminamos con una de sus frases más conocidas, del texto Sexism and God-Talk (1983), que resume bien su teología:


El principio crítico de la teología feminista es la promoción de la humanidad plena de las mujeres. Todo lo que niega, disminuye o distorsiona la humanidad plena de la mujer es, por tanto, valorado como no redentor

Recordamos a Rosemary, que ya descansa en brazos de Dios Madre. Ella, seguirá presente en nuestra teología.



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